
El gran camino es llano pero la gente ama los senderos
N. Samara Guzmán
Esta acción se desprende de una serie de obras donde la artista recrea momentos que reflejan aspectos esenciales de la vida urbana, frecuentemente pasados por alto porque parecen carecer de sentido. Sin embargo, situaciones cotidianas, como hacer fila, emergen de manera natural en medio del caos.
Museo Universitario del Chopo
03 Octubre 2015



En este proyecto, la lectura, la desaparición y la espera se convirtieron en gestos curatoriales. Lo efímero operó como una resistencia frente a la pulsión del archivo, proponiendo que el pensamiento sobre la institución no debe acumularse, sino activarse y desvanecerse para volver a comenzar.




La pieza consistió en formar una fila sin un objetivo claro justo en el umbral del museo. En medio del caos metropolitano, este gesto cotidiano emergió como un símbolo de la distancia entre nuestros deseos y la realidad, desafiando la cultura del individualismo que transforma la espera en impaciencia y frustración.
Inspirada en la filosofía de Lao Tse, la obra nos recuerda que la vida fluye de manera natural y que somos nosotros quienes complicamos sus senderos.


El proyecto funciona como un "radar" de los afectos en el México actual, un territorio marcado por la constante expectativa, donde repensar la espera se convierte en un acto de resistencia frente a un mundo que nos obliga a la prisa constante.
estética de la cotidianidad, crítica a la productividad, filosofía situada



