


La dinámica del proyecto comenzó con la entrega de una moneda a los participantes con la imagen de Cuauhtémoc, el último emperador azteca, acompañada de un mapa que señalaba hitos históricos de diversas épocas en ese mismo territorio.




La obra invitaba a los asistentes a recorrer estos lugares y a "enterrar" o "sembrar" la moneda en un sitio elegido por ellos, transformando la caminata en una experiencia personal, simbólica y afectiva.


En el acceso al museo, un mapa colaborativo permitía a los participantes marcar el lugar exacto de su intervención. Esta acción colectiva de reapropiación y memoria no solo reactivó el espacio, sino que remitió a la leyenda del tesoro perdido de los españoles, supuestamente hundido en el antiguo lago tras el saqueo de Tenochtitlan.
Tocani se convirtió así en una reflexión activa sobre la historia y el territorio, invitando a los participantes a dejar su propia huella en un espacio donde la memoria nunca deja de emerger.
semántica del ritual, cartografía participativa, economía simbólica, reapropiación del mito








